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	<title>Comments on: Stuart Sim: Manifesto for silence: confronting the politics and culture of noise (2007)</title>
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		<title>By: carlos suárez</title>
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		<dc:creator>carlos suárez</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Feb 2010 15:00:20 +0000</pubDate>
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		<description>Esto es interesante: “el silencio, es una necesidad, entre otras cosas para la religión y el pensamiento”. No se si sea una necesidad exactamente, pero lo cierto es que es un experiencia sensorial muy intensa y hay quienes nunca han tenido la oportunidad de experimentarla. 

Michel Chion explica en “el sonido” que los niños escuchan los sonidos junto a la reverberancia de los espacios donde se producen esos eventos acústicos. Cuando crecemos dejamos de escuchar esa reverberación pues el cerebro no la considera relevante para la comprensión de dichos eventos. Explica además, que por esa razón cuando escuchamos un sonido con mucha reverberación tenemos la sensación de escuchar algo arcaico o de nuestro pasado. Los ciegos mantienen esa conciencia de la reverberación del sonido para poder situarse en el espacio, pero el resto filtramos esa información pues para eso tenemos los ojos.

Algo similar ocurre con la contaminación acústica pues con el paso del tiempo dejamos de escucharla, el problema es que también dejamos de escuchar toda la diversidad sonora que la contaminación acústica enmascara. Todos esos pequeños sonidos que eventualmente llaman nuestra atención desaparecen cuando esa masa de ruido es filtrada.
Por otra parte, la contaminación acústica también se comporta como un empobrecedor de las cualidades tímbricas de los sonidos, pues aunque no los enmascare del todo, si enmascaran las frecuencias más tenues que los conforman. 

La peña del positivesoundscapes.org defienden la tesis de que la contaminación acústica no es negativa, pues en algunos casos tiene efectos positivos sobre nuestra psique actuando como una especie de antidepresivo, eso es cierto, todos lo sentimos los lunes. Pero bueno la cocaina también es un antidepresivo y no es necesariamente positiva. Por otra parte podemos preguntarnos ¿Para que? o ¿hacia donde nos impulsa el carácter antidepresivo de la contaminación acústica?. . . . Tampoco la depresión es negativa, sólo es una parte de nuestro ciclo vital.
Otra cosa, en lugares silenciosos como el campo la gente no se deprime por la ausencia de contaminación acústica, se deprime por otras razones como la ausencia de los cantos de pájaros o luz solar en el invierno, etc.  
Puede ser que el silencio en algunos casos produzca depresión, melancolía, sensación de horror vacui, estados alterados de conciencia, etc, etc. Y aunque algunos consideren “negativas” estas sensaciones, es innegable que estas experiencias intensas también enriquecen la diversidad de matices de nuestra existencia.

Abrazos</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Esto es interesante: “el silencio, es una necesidad, entre otras cosas para la religión y el pensamiento”. No se si sea una necesidad exactamente, pero lo cierto es que es un experiencia sensorial muy intensa y hay quienes nunca han tenido la oportunidad de experimentarla. </p>
<p>Michel Chion explica en “el sonido” que los niños escuchan los sonidos junto a la reverberancia de los espacios donde se producen esos eventos acústicos. Cuando crecemos dejamos de escuchar esa reverberación pues el cerebro no la considera relevante para la comprensión de dichos eventos. Explica además, que por esa razón cuando escuchamos un sonido con mucha reverberación tenemos la sensación de escuchar algo arcaico o de nuestro pasado. Los ciegos mantienen esa conciencia de la reverberación del sonido para poder situarse en el espacio, pero el resto filtramos esa información pues para eso tenemos los ojos.</p>
<p>Algo similar ocurre con la contaminación acústica pues con el paso del tiempo dejamos de escucharla, el problema es que también dejamos de escuchar toda la diversidad sonora que la contaminación acústica enmascara. Todos esos pequeños sonidos que eventualmente llaman nuestra atención desaparecen cuando esa masa de ruido es filtrada.<br />
Por otra parte, la contaminación acústica también se comporta como un empobrecedor de las cualidades tímbricas de los sonidos, pues aunque no los enmascare del todo, si enmascaran las frecuencias más tenues que los conforman. </p>
<p>La peña del positivesoundscapes.org defienden la tesis de que la contaminación acústica no es negativa, pues en algunos casos tiene efectos positivos sobre nuestra psique actuando como una especie de antidepresivo, eso es cierto, todos lo sentimos los lunes. Pero bueno la cocaina también es un antidepresivo y no es necesariamente positiva. Por otra parte podemos preguntarnos ¿Para que? o ¿hacia donde nos impulsa el carácter antidepresivo de la contaminación acústica?. . . . Tampoco la depresión es negativa, sólo es una parte de nuestro ciclo vital.<br />
Otra cosa, en lugares silenciosos como el campo la gente no se deprime por la ausencia de contaminación acústica, se deprime por otras razones como la ausencia de los cantos de pájaros o luz solar en el invierno, etc.<br />
Puede ser que el silencio en algunos casos produzca depresión, melancolía, sensación de horror vacui, estados alterados de conciencia, etc, etc. Y aunque algunos consideren “negativas” estas sensaciones, es innegable que estas experiencias intensas también enriquecen la diversidad de matices de nuestra existencia.</p>
<p>Abrazos</p>
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